Porque todos ellos cuentan de lo bien que ustedes nos recibieron y cómo se convirtieron a Dios. Dejaron los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero. 1 Tesalonicenses 1:9
El diccionario define a la conversión religiosa como cambio de ideas, opiniones, creencias.
En este sentido, por ejemplo, la persona que deja de ser católica para hacerse musulmana se dice que se convirtió al islamismo.
En este estudio se trata el sentido bíblico de la conversión, la conversión a Dios.
Convertirse significa volverse a, dar la vuelta (gr. epistrophe).
En las Escrituras es el efecto que acompaña al nuevo nacimiento, un volverse hacia Dios. Se expresa magnamente en el caso de los tesalonicenses, mostrando "cómo se convirtieron a Dios dejando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero" (1 Ts. 1:9). Pablo y Bernabé pudieron informar a los santos en Jerusalén de "la conversión de los gentiles" (Hch. 15:3). Sin convertirse, dijo Jesús, no se puede entrar en el reino de los cielos (Mt. 18:3). En el Antiguo Testamento los términos hebreos que significan lo mismo, "ser vuelto", "volverse", aparecen en pasajes como Sal. 51:13; Is. 6:10; 60:5. Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado Vila-Escuain
La idea de conversión se encuentra relacionada con el plan de Dios para con el ser humano. Dios nos creó para que tengamos comunión con Él. Los seres humanos decidimos seguir nuestros propios caminos en franca desobediencia y rebeldía a Dios, decimimos caminar en un sentido que nos aleja de Dios; pero Dios, en Su amor nos llama a volvernos a Él, nos llama a convertirnos.
Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse (conviértanse) a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor, enviándoles el Mesías que ya había sido preparado para ustedes, el cual es Jesús. Hechos 3:19-20
NO es profesión de fe.
Profesar (gr phasko) significa decir, alegar o afirmar.
Porque yo puedo decir que me he convertido pero aún así sigo mi propio camino en el sentido que me aleja de Dios.
Yo no soy ingeniero, médico, abogado, contador, u otro tipo de profesional porque digo serlo, sino porque tengo un título
emitido por una universidad reconocida que tiene un plan de estudio acreditado. De la misma forma, yo no soy un convertido
porque digo serlo, sino porque tengo al Espíritu Santo dado por Dios, haciéndose esto evidente con manifestaciones externas
de buena conducta y una moral acorde a la ética cristiana.
Aunque afirmaban (gr phasko) ser sabios, se volvieron necios. Romanos 1:22
Conozco tus obras, tu duro trabajo y tu perseverancia. Sé que no puedes soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a los que dicen (gr phasko) ser apóstoles pero no lo son; y has descubierto que son falsos. Apocalipsis 2:2
NO es hacer o haber hecho una oración "para recibir al Señor".
Porque ante la presión o el llamado de quien predica el evangelio puedo hacer la oración que me piden que repita,
pero en el fondo, al no haber fe y arrepentimiento, no hay conversión.
NO es acostumbramiento al ambiente evangélico.
Porque para acallar mi conceiencia puedo asistir a una iglesia evangélica, y hasta ofrendar regularmente e inclusive
adquirir la jerga evangélica que de la boca para afuera me hacen parecer evangélico, pero ser esto una mera costumbre
adoptada mientras sigo mi propio camino que solo me separa de Dios.
El Capítulo 9: Del Libre Albedrío, de la Confesión de Fe de Londres, responde esta pregunta al decir:
Si solamente Dios produce la conversión, ¿qué parte tenemos los seres humanos en ella?
Perseverancia (Recordar la parábola del sembrador de Mateo 13:1-9).
Escuchen lo que significa la parábola del sembrador: Cuando alguien oye la palabra acerca del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que se sembró en su corazón. Ésta es la semilla sembrada junto al camino. El que recibió la semilla que cayó en terreno pedregoso es el que oye la palabra e inmediatamente la recibe con alegría (parece convertido); pero como no tiene raíz (porque no se ha convertido), dura poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, en seguida se aparta de ella. El que recibió la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra (y parece que también se convirtió), pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan (porque no se ha convertido), de modo que ésta no llega a dar fruto (aunque se mantenga en el ámbito evangélico). Pero el que recibió la semilla que cayó en buen terreno es el que oye la palabra y la entiende (realmente un convertido). Éste sí produce una cosecha al treinta, al sesenta y hasta al ciento por uno. Mateo 13:18-23
De la edición #8 de la revista 9 Marcas, La doctrina de la conversión, leer los siguientes artículos y responder las preguntas que se hacen a continuación.
Ver el siguiente video: