Desde entonces comenzó Jesús a predicar: "Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca." Mateo 4:17
El arrepentimiento, así como la fe, es un elemento esencial para la salvación.
El diccionario define al arrepentimiento como pesar que se siente por haber hecho alguna cosa, pero la Biblia enseña que el arrepentimiento es más que un simple pesar.
El arrepentimiento es el necesario precursor que permite al hombre experimentar la gracia de Dios. Se presentan dos motivos para el arrepentimiento: la bondad de Dios que guía al arrepentimiento (Ro. 2:4), y el juicio que se avecina, en razón del cual Dios manda a todos los hombres ahora que se arrepientan (Hch. 17:30, 31); pero es de Su gracia y para Su gloria que se abre esta puerta de retorno a Él (Hch. 11:18). Él allega para sí al hombre en Su gracia en base de que Su justicia ha quedado salvaguardada por la muerte de Cristo. De ahí que el testimonio divino es "del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo" (Hch. 20:21). El arrepentimiento ha sido definido como "un cambio de mente hacia Dios que conduce al juicio de uno mismo y de los propios actos" (1 R. 8:47; Ez. 14:6; Mt. 3:2; 9:13; Lc. 15:7; Hch. 20:21; 2 Co. 7:9, 10, etc.). Esto no sería posible si no fuera por el reconocimiento de que Dios es misericordioso. También se habla de arrepentimiento en relación con un cambio de pensamiento y de acción allí donde no hay mal del que arrepentirse (2 Co. 7:8). En la predicación apostólica el arrepentimiento es uno de los temas centrales; ya desde la predicación de Jesús lo encontramos como una de las exigencias del reino, y el día de Pentecostés, en su sermón, Pedro termina invitando a los oyentes a arrepentirse de sus pecados y convertirse a Cristo (Hch. 3:19; 2 Co. 7:9; He. 6:1; Ap. 2:21). En el Nuevo Testamento la palabra "arrepentimiento" es, por lo general, la traducción de la palabra metanoia, que significa cambio de actitud, cambio de modo de pensar o de plan de vida (Mt. 3:2; 4:17; 11:20; Mr. 1:15; 6:12; Lc. 10:13; 11:32; Hch. 2:38; 8:22; 17:30; 2 Co. 12:12; Ap. 2:5, 16). Éstos y muchos otros pasajes del Nuevo Testamento nos indican la centralidad de esta realidad y de esta doctrina en el mensaje de Cristo y de los apóstoles. Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado Vila-Escuain
NO es contrición. Muchas veces hay arrepentimiento (o tristeza, remordimiento o vergüenza) porque la persona queda expuesta, en lugar de que dicho arrepentimiento provenga de un corazón quebrantado que teme a Dios.
Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte. 2 Corintios 7:10 LBA
El arrepentimiento que viene de Dios sana; en cambio el que viene del mundo mata. Comparar el caso de Pedro y de Judas; ambos traicionaron a Jesús; pero uno se arrepintió y fue restaurado, en cambio el otro se suicidó después de arrepentirse. No debemos arrepentirnos de lo que hicimos, debemos arrepentirnos de lo que somos.
NO es simple reforma. No basta con un cambio de actitud simplemente, sino que el cambio de actitud debe venir como consecuencia de un cambio de mente. Ahora bien, si hay cambio de actitud sin arrepentimiento, dicho cambio será externo y temporal. Puede haber cambio de actutud debido a miedo al castigo o a alguna situación vergonzosa, pero si el cambio de actutud no es consecuencia de un cambio de mente, no es arrepentimiento.
La respuesta a esta pregunta está tomada de la Confesión de fe de Londres, Capítulo 15: Del arrepentimiento para vida y salvación.
A aquellos de los escogidos que se convierten cuando ya son adultos, habiendo vivido por algún tiempo en el estado natural, y habiendo servido en el mismo a diversas concupiscencias y placeres, Dios, al llamarlos eficazmente, les da arrepentimiento para vida.
Si bien no hay nadie que haga el bien y no peque, y los mejores hombres, mediante el poder y el engaño de la corrupción que habita en ellos, junto con el predominio de la tentación, pueden caer en grandes pecados y provocaciones, Dios, en el pacto de gracia, ha dispuesto misericordiosamente que los creyentes que pequen y caigan de esta manera sean renovados mediante el arrepentimiento para salvación.
Este arrepentimiento para salvación es una gracia evangélica por la cual una persona a quien el Espíritu hace consciente de las múltiples maldades de su pecado, mediante la fe en Cristo se humilla por él con una tristeza que es según Dios, lo abomina y se aborrece a sí mismo, ora pidiendo el perdón y las fuerzas que proceden de la gracia, con el propósito y empeño, mediante la provisión del Espíritu, de andar delante de Dios para agradarle en todo.
Puesto que el arrepentimiento ha de continuar a lo largo de toda nuestra vida, debido al cuerpo de muerte y sus inclinaciones, es por lo tanto, el deber de cada hombre arrepentirse específicamente de los pecados concretos que conozca.
Tal es la provisión que Dios ha hecho a través de Cristo en el pacto de gracia para la preservación de los creyentes para salvación que, si bien no hay pecado tan pequeño que no merezca la condenación, no hay, sin embargo, pecado tan grande que acarree condenación a aquellos que se arrepienten, lo cual hace necesaria la predicación constante del arrepentimiento.
La bondad de Dios
¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?
Romanos 2:4
El evangelio
Cuando oyeron esto, todos se sintieron profundamente conmovidos y les dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:
—Hermanos, ¿qué debemos hacer?
—Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados —les contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo.
Hechos 2:37-38
Y un siervo del Señor no debe andar peleando; más bien, debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no propenso a irritarse. Así, humildemente, debe corregir a los adversarios, con la esperanza de que Dios les conceda el arrepentimiento para conocer la verdad.
2 Timoteo 2:24-25
La Biblia afirma que es ambas cosas. Por ejemplo, en Hechos 17:30 podemos ver que se trata de un mandamiento, mientras que Hechos 5:31 y 11:18 nos permite entender que es obra y don de Dios.
Es un mandamiento que debemos cumplir
Pues bien, Dios pasó por alto aquellos tiempos de tal ignorancia, pero ahora manda a todos, en todas partes, que se arrepientan.
Hechos 17:30
Es un don de Dios
Por su poder, Dios lo exaltó como Príncipe y Salvador, para que diera a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.
Hechos 5:31
Al oír esto, se apaciguaron y alabaron a Dios diciendo: —¡Así que también a los gentiles les ha concedido Dios el arrepentimiento para vida!
Hechos 11:18
El arrepentimiento también debe ser practicado por la iglesia en general y por los hijos de Dios en particular, porque la tendencia del ser humanno es a caer, a volver a la práctica de las acciones que motiva la carne (la naturaleza pecaminosa).
Cinco razones por las que los cristianos deben arrepentirse, basada en la carta que Cristo, por medio de Juan, escribe a las siete iglesias de Asia menor
Porque suele sumirse en actividades y enseñanza de la doctrina, pero se olvida de Dios
Conozco tus obras, tu duro trabajo y tu perseverancia. Sé que no puedes soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles pero no lo son; y has descubierto que son falsos. Has perseverado y sufrido por mi nombre, sin desanimarte. Sin embargo, tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor. ¡Recuerda de dónde has caído! Arrepiéntete y vuelve a practicar las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, iré y quitaré de su lugar tu candelabro.
Apocalipsis 2:2-5
Si quitamos a Dios del lugar que merece, el también nos quitará nuestro lugar inmerecido.
Porque tolera el pecado y permite las enseñanzas erróneas de la Biblia
No obstante, tengo unas cuantas cosas en tu contra: que toleras ahí a los que se aferran a la doctrina de Balaam, el que enseñó a Balac a poner tropiezos a los israelitas, incitándolos a comer alimentos sacrificados a los ídolos y a cometer inmoralidades sexuales. Toleras así mismo a los que sostienen la doctrina de los nicolaítas. Por lo tanto, ¡arrepiéntete! De otra manera, iré pronto a ti para pelear contra ellos con la espada que sale de mi boca.
Apocalipsis 2:14-16
Volvamos a la Palabra de Dios para afirmarnos en su verdad y limpiarnos de pecado.
Porque suele haber pecado individual, y el pecado individual es pecado de la iglesia
Conozco tus obras, tu amor y tu fe, tu servicio y tu perseverancia, y sé que tus últimas obras son más abundantes que las primeras. Sin embargo, tengo en tu contra que toleras a Jezabel, esa mujer que dice ser profetisa. Con su enseñanza engaña a mis siervos, pues los induce a cometer inmoralidades sexuales y a comer alimentos sacrificados a los ídolos. Le he dado tiempo para que se arrepienta de su inmoralidad, pero no quiere hacerlo. Por eso la voy a postrar en un lecho de dolor, y a los que cometen adulterio con ella los haré sufrir terriblemente, a menos que se arrepientan de lo que aprendieron de ella.
Apocalipsis 2:19-22
O quitamos al pecador de la congregación, o lo quita Dios.
Porque no abandona la vieja vida y se sigue aferrando al viejo hombre, germen de pecado
¡Despierta! Reaviva lo que aún es rescatable, pues no he encontrado que tus obras sean perfectas delante de mi Dios. Así que recuerda lo que has recibido y oído; obedécelo y arrepiéntete. Si no te mantienes despierto, cuando menos lo esperes caeré sobre ti como un ladrón.
Apocalipsis 3:2-3
Estemos atentos a nuestros pecados que faltan erradicar para que no nos sorprenda Cristo en su venida.
Porque suele ser liviana e indiferente a la maldad y el pecado
Conozco tus obras; sé que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro! Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca. Dices: “Soy rico; me he enriquecido y no me hace falta nada” ; pero no te das cuenta de que el infeliz y miserable, el pobre, ciego y desnudo eres tú. Por eso te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego, para que te hagas rico; ropas blancas para que te vistas y cubras tu vergonzosa desnudez; y colirio para que te lo pongas en los ojos y recobres la vista. Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete.
Apocalipsis 3:15-19
En algún momento debemos cambiar, caso contrario Dios llamará nuestra atención por medio de la disciplina.
Junto con uno o más hermanos hacer la siguiente tarea.
De la edición #8 de la revista 9 Marcas, La doctrina de la conversión, leer el artículo La conversión requiere arrepentimiento, de Michael Lawrence. Luego reflexionar sobre el artículo y responder las preguntas que se hacen a continuación.
¿Qué dice el Catecismo Mayor de Westminster sobre el arrepentimiento en sus preguntas 76 y 153?
Ver la serie de RightNow Media Ídolos, con la participación de Alex Sampedro.