Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. 1 Timoteo 2:5
Cristo es Dios. Es la segunda persona de la Trinidad. Por ser Dios es eterno, es decir no fue creado, existe desde siempre.
Pero de ti, Belén Efrata, pequeña entre los clanes de Judá, saldrá el que gobernará a Israel; sus orígenes se remontan hasta la antigüedad, hasta tiempos inmemoriales. Miqueas 5:2
En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. Juan 1:1-3
El gran hecho histórico de la manifestación de Cristo es innegable, pues las investigaciones modernas han establecido el carácter histórico de los Evangelios y han refutado la teoría de una «leyenda». ¿Qué explicación se ha de dar de esta VIDA que tanto descuella entre todas las figuras de la historia? Los materialistas, en su afán de negar una revelación sobrenatural, procuran hacer ver que Jesús era un hombre bueno, maravillosamente dotado de poderes espirituales y religiosos, pero hombre al fin. Esto es contrario a toda la evidencia, porque se presenta en los Evangelios, tanto en las palabras del Señor mismo como por la apreciación de quienes mejor le conocían, como Dios manifestado en carne. Si se hacía «Dios» cuando no lo era, entonces distaba mucho de ser un «hombre bueno» y no sería más que el mayor impostor de los siglos. Nosotros, desde luego, aceptamos con humildad y fe el hecho de Cristo tal y conforme se nos presenta en los escritos sagrados, pero hemos de tener en cuenta que creyentes en todo tiempo han caído en errores sobre la persona de Cristo por no fijarse bien en todo lo que la palabra dice de Él. Comprendemos que siempre habrá una parte de este misterio que sólo Dios puede profundizar, según la declaración del Señor Jesús:
Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, y nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelárselo. Lucas 10:22
Pero eso no nos excusa de meditar en lo que se ha revelado, que se puede resumir de esta forma: «En cristo hay dos perfectas naturalezas, la divina y la humana, en una sola persona, Jesucristo Señor nuestro.» Algunos han subrayado Su divinidad a expensas de Su humanidad, y otros han caído en el error contrario. Es necesario, además, evitar a toda costa la idea de que Cristo fuese en parte Dios y en parte Hombre, ateniéndose a lo revelado, que manifiesta Su plena divinidad y Su perfecta, humanidad. Considérense bien los pasajes siguientes:
La divinidad y la humanidad se manifiestan prácticamente en toda la vida del Señor Jesucristo, pero la explicación de la vida se halla en el misterio de la Encarnación, o, mejor dicho, la vida y el relato bíblico del nacimiento se explican mutuamente, y lo uno sin lo otro sería incomprensible. Jesús nació de la bienaventurada virgen María por obra y gracia del Espíritu Santo, según la preciosa anunciación del ángel Gabriel.
—El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios. Lucas 1:35
La humanidad que recibió de su madre fue real, pero libre de la mancha del pecado original. La unión del HIJO ETERNO con la humanidad así recibida es un misterio que sólo la mente de Dios alcanza. Necesariamente, el modo de manifestarse la divinidad era distinto en la vida humana que en la gloria del Cielo, pero su plenitud estaba siempre presente, y el poder divino se ejercía tantas veces como se requería para el cumplimiento de la voluntad de Su padre.
(Cristo) siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Filipenses 2:6-8
—Ciertamente les aseguro que, antes de que Abraham naciera, ¡yo soy! Juan 8:58
El Padre y yo somos uno. Juan 10:30
El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Juan 14:9La deidad del Señor se presenta especialmente en el Evangelio según San Juan, pero la enseñanza es igual en todos, como vemos por la declaración de Cristo ante el Sanedrín.
Pero Jesús se quedó callado y no contestó nada.
—¿Eres el Cristo, el Hijo del Bendito? —le preguntó de nuevo el sumo sacerdote.
—Sí, yo soy —dijo Jesús—. Y ustedes verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso, y viniendo en las nubes del cielo. Marcos 14:61-62
Vemos muy claramente por el relato de los Evangelios que Jesús pasó por las experiencias normales de una vida humana, aparte del pecado. Nació de madre humana, creció en sabiduría y en edad; padecía hambre, sed y cansancio; comía y dormía. Se afligía y se gozaba en Su espíritu y en Su alma. Fue tentado del diablo, pero sin ceder a la tentación, y, como Siervo de Jehová, vivía una vida caracterizada por la oración y la fe, pues nunca empleó Su poder divino para eludir las consecuencias de Su humanidad. Por fin murió y fue sepultado. Su humanidad no cesó con la resurrección, sino que existe glorificada a la diestra de Dios: Hay «un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre» (1 Ti. 2:5; Lc. 24:37–40, etc.).
Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Hebreos 4:15
Cristo no pecó porque, en virtud de su concepción sobrenatural y naturaleza divina, no radicaba en Él la naturaleza pecaminosa conocida como carne.
Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo lo sometiera a tentación. Mateo 4:1
¿Podía haber Cristo sucumbido ante la tentación del diablo?
NO, porque no existe naturaleza pecaminosa en Cristo.
Junto con uno o más hermanos reflexionar sobre las siguientes preguntas del Catecismo Mayor de Westminster.
Hacer el estudio de Coalición por el Evangelio: Cristología Práctica, o alguna de sus sesiones.
Ver la serie de videos de RightNow Media El poder de los nombres de Jesús, con la participación de Tony Evans.
Descripción:
Algunos nombres viven en la infamia y otros inspiran las mayores esperanzas.
Pero hay un nombre por encima de todos los demás nombres y pertenece al Hijo de Dios, Jesús.
Jesús es la persona más extraordinaria que jamás haya vivido y sus nombres tienen un gran peso.
En esta serie de seis sesiones, el Dr. Tony Evans viaja por los lugares que recorrió Jesús en la
tierra de Israel y presenta un cuadro completo del Dios Encarnado. Al enseñar sobre cada uno de
los nombres principales de Jesús, Tony nos pone cara a cara con la Segunda Persona de la Trinidad.
Filmado en los principales lugares donde Jesús vivió y enseñó, nos hacemos una pregunta:
¿qué haremos con Jesús?