Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados. Colosenses 1:13-14 NVI
Si analizamos el sentido de las principales voces griegas que se traducen por «redimir», «rescatar»
o «redención», llegamos a esta definición del concepto: Libertar a un esclavo o cautivo mediante el
pago del precio del rescate.
Hemos de tener en cuenta que, cuando los evangelistas y apóstoles
escribían el Nuevo Testamento bajo la guía del Espíritu Santo, la institución de la esclavitud estaba
muy extendida por todo el imperio romano, y millones de seres humanos, apresados durante las
campañas militares de Roma o nacidos de padres esclavos, gemían bajo este triste yugo. Algunos
esclavos ocupaban puestos importantes en las casas de sus amos y otros podían ser más cultos que los
mismos amos, pero ninguno podía disponer libremente de su persona. El profundo anhelo de todos
ellos era ser redimidos, y algunas veces, fuese por sus propios esfuerzos en acumular el dinero
necesario o fuese por la bondad de un bienhechor, les era posible llevar al templo el precio del rescate,
y entonces, mediante un acta de liberación levantada por el sacerdote pagano, quedaban rescatados.
Los autores sagrados dan un sentido espiritual a esta liberación, que ya se había indicado
simbólicamente en el Antiguo Testamento, donde se habla de la «redención» del pueblo de Israel de la
esclavitud de Egipto.
Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes. Éxodo 6:6 RVR60
El concepto se desarrolla mucho más en los Salmos y en el profeta Isaías, pero, desde luego, las idicaciones del Antiguo Testamento no pueden hacer otra cosa sino anticipar parcialmente, en símbolo y figura, la gran obra redentora de la Cruz.
La esclavitud espiritual tiene su origen en la caída y el pecado del hombre — pues la verdadera libertad se halla sólo en la esfera de la voluntad de Dios — y afecta a todas la esferas de la vida. Nótense las siguientes formas de sujeción que se mencionan en los evangelios y las epístolas:
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero). Gálatas 3:13
...para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados. Hechos 26:18
Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte —es decir, al diablo—, y librar a todos los que por temor a la muerte estaban sometidos a esclavitud durante toda la vida. Hebreos 2:14-15
...sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. 1 Pedro 1:18-19
Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Mateo 10:28 RVR60
...el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre. Gálatas 1:4 RVR60
En el Antiguo Testamento era el «pariente cercano» quien tenía el derecho y la obligación moral de redimir, como Booz en el libro de Rut. Por la Encarnación, Cristo se hizo el Hijo del Hombre y el postrer Adán, tan íntimamente ligado a la raza de los hombres que adquirió el derecho de representarnos y redimirnos. Su naturaleza divina da valor infinito a todo cuanto hace a nuestro favor. Nótese que las citas siguientes subrayan la entrega personal de Cristo como medio de procurar la redención:
Pero gracias a él ustedes están unidos a Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho nuestra sabiduría —es decir, nuestra justificación, santificación y redención— 1 Corintios 1:30 NVI
En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia. Efesios 1:7 NVI
Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien dio su vida como rescate por todos. Este testimonio Dios lo ha dado a su debido tiempo. 1 Timoteo 2:5-6 NVI
Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien. Tito 2:14 NVI
...y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación. Apocalipsis 5:9 RV1960
...sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. 1 Pedro 1:18-19 RVR60
...el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Mateo 20:28 NVI
La sangre es la vida de Cristo, un precio sin límites que pagó en el sacrificio de la Cruz. Su muerte fue la muerte de todos, y a los ojos de Dios terminó con todos los efectos de la caída.
Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte —es decir, al diablo—, y librar a todos los que por temor a la muerte estaban sometidos a esclavitud durante toda la vida. Hebreos 2:14-15 NVI
Si esto es así, ¡cuánto más la sangre de Cristo, quien por medio del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, a fin de que sirvamos al Dios viviente! Hebreos 9:14 NVI
La resurrección del Señor, vencedor del diablo, del pecado y de todos sus efectos, inaugura una nueva creación donde hay perfecta libertad en cuanto a todas las formas de esclavitud que se mencionan arriba; pero es necesario apropiarse por la fe de todo el significado de nuestra identificación con Cristo en Su muerte y Su resurrección. Ahora bien, muchos creyentes son como Lázaro cuando salió de la tumba: «atadas las manos y los pies con vendas». Tienen vida, pero se desenvuelven con dificultad porque no se han dado cuenta de que son libres. El Señor dijo de Lázaro: «Desatadle y dejadle ir», y eso es lo que hace falta para todos los creyentes. El secreto es la santificación, que consiste en la apropiación total de la obra de la Cruz.
Ver el siguiente video:
Leer el artículo de Emanuel Elizondo que se encuentra en el sitio web Coalición por el Evangelio, La redención: ¿qué es y qué significa?
Profundizar en la doctrina de la redención leyendo el tercer capítulo en la serie de artículos de la revista Tabletalk: El Espíritu Santo, que se encuentra en el sitio web de Ministerios Ligonier: La obra del Espíritu Santo en la redención.
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