La oración

Este estudio es parte del Programa de Discipulado de Comunidad Cristiana Laguna Larga.

Basado en La oración — Guía de estudio, de R. C. Sproul, Ministerios Ligonier. Se incluyen las introducciones, los pasajes clave y los bosquejos de sus seis capítulos. Consultar la guía de estudio original.


Contenido

  1. Cómo orar
  2. La adoración
  3. La confesión
  4. El Padre nuestro, 1ª parte
  5. El Padre nuestro, 2ª parte
  6. La providencia y la oración: Si Dios es soberano, ¿por qué orar?

Desarrollo

1. Cómo orar

Introducción

Algunos han reducido la oración simplemente a hablar con Dios. Pero implica más que solo una conversación entre dos partes. Antes de orar, hay un par de cosas que debemos recordar. En esta lección, el Dr. Sproul nos ayuda a entender los elementos vitales pero simples que necesitamos incorporar en nuestras oraciones.

Pasaje clave

Esto sucedía año tras año; siempre que ella subía a la casa del Señor, Penina la provocaba, por lo que Ana lloraba y no comía. Entonces Elcana su marido le dijo: «Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué está triste tu corazón? ¿No soy yo para ti mejor que diez hijos?». Pero Ana se levantó después de haber comido y bebido estando en Silo, y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en la silla junto al poste de la puerta del templo del Señor, ella, muy angustiada, oraba al Señor y lloraba amargamente. Entonces hizo voto y dijo: «Oh Señor de los ejércitos, si te dignas mirar la aflicción de Tu sierva, te acuerdas de mí y no te olvidas de Tu sierva, sino que das un hijo a Tu sierva, yo lo dedicaré al Señor por todos los días de su vida y nunca pasará navaja sobre su cabeza». 1 Samuel 1:7-11

Bosquejo

  1. El enfoque cristiano de la oración
    1. Muchas personas tienen luchas con el tema de la oración.
    2. Las personas cargan con la culpa porque sienten que no han sido eficaces ni constantes en sus vidas de oración.
  2. Orar como los santos de la Biblia
    1. Las Escrituras revelan que los santos de la antigüedad se caracterizaban por sus vidas de oración constante.
    2. El primer libro de Samuel, en el capítulo 1, habla de Ana y de cómo el Señor Dios había cerrado su vientre, lo cual le causó gran dolor y miseria.
    3. Ana oró al Señor y lloró con gran angustia porque quería ser madre.
    4. Una de las claves para la oración efectiva es que las oraciones son fervientes, no casuales, y hay expectativa por recibir respuesta.
    5. Cuando personas como Jacob conversaban con Dios, luchaban con Dios, se quedaban haciendo eso toda la noche y eran persistentes desde lo más profundo de sus corazones.
    6. Ana hizo una oración en silencio desde lo más profundo de su alma, la cual terminó cantándola como un cántico de celebración en respuesta a Dios por responder a su oración.
  3. La oración como deber sagrado
    1. Santiago, conocido también como Jacobo, el hermano de Jesús, era conocido como «Rodillas de camello viejo» por tener callos en sus rodillas debido a que pasaba mucho tiempo en oración.
    2. No todos están llamados al ministerio de la oración con la misma intensidad y constancia, pero todos tenemos la capacidad de crecimiento en nuestra vida de oración.
    3. La oración no debe ser vista como una carga agobiante que causa sentido de culpa.
    4. Cristo y los apóstoles nos llaman y nos mandan a ser constantes en la oración.
  4. La oración como oportunidad
    1. Es dulce entrar en la presencia misma de Dios y hablarle desde el nivel más profundo de nuestras preocupaciones y de nuestros corazones.
    2. No debemos considerarnos fracasados simplemente porque no hemos tenido éxito en lograr una vida de oración constante.
    3. La falta de oración no es porque no tengamos el deseo de comunión o de intimar con Dios, ni es porque tengamos poco tiempo o carezcamos de disciplina.
    4. La razón por la que la mayoría de las personas se quedan cortas y no disfrutan de la oración es porque no saben cómo orar.
  5. El ejemplo de oración de Jesús
    1. Los discípulos le preguntaron a Jesús cómo orar porque a menudo lo observaban orar.
    2. Jesús no oró como los fariseos piadosos, sino que se apartaba a solas, en silencio, y derramó Su alma íntimamente ante el Padre.
    3. Jesús pasó noches enteras orando por poder espiritual que provenía de Su Padre y que estaba alineado con Su voluntad.

2. La adoración

Introducción

Las Escrituras tienen ejemplos abundantes de oraciones y posturas asociadas con la oración. Tales posturas ilustran las actitudes correspondientes que demuestran honor, respeto, sumisión y humildad ante la presencia de un rey. ¿Cuál es el protocolo adecuado para entrar en la presencia de Dios y comunicarse con Él en oración? En esta lección, el Dr. Sproul presenta el acróstico ACTS para la oración y explica cómo la oración debe empezar y mantenerse en un espíritu de adoración.

Pasaje clave

Cuando ustedes oren, no sean como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y al orar, no usen ustedes repeticiones sin sentido, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería. Por tanto, no se hagan semejantes a ellos; porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes que ustedes lo pidan. Ustedes, pues, oren de esta manera: «Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea Tu nombre». Mateo 6:5-10

Bosquejo

  1. El ABC de la oración se conoce en inglés como ACTS
    1. A para adoración
    2. C para confesión
    3. T (thanksgiving en inglés) para acción de gracias
    4. S para súplica
  2. La postura y actitud en la oración
    1. La postura física está asociada a actitudes particulares.
    2. Arrodillarse en oración a Dios es común, ya que las personas se arrodillan ante la realeza como señal de respeto, sumisión y humildad.
    3. Estar de pie con los ojos abiertos y mirar hacia el cielo con las manos levantadas es otra postura común de oración que se ilustra en el Antiguo Testamento.
    4. Caer postrado boca abajo también era común cuando las personas entraban a la presencia de Dios en los tiempos del Antiguo y el Nuevo Testamento.
    5. No hay una receta particular para todos, por lo que uno tiene que encontrar la postura de oración que sea personalmente significativa.
    6. Aunque toda la oración no está dedicada a la adoración, todo el tiempo de oración debe ser en un espíritu o postura de adoración.
  3. Fundamentos para la oración adecuada
    1. Recuerda a quién te diriges.
    2. Entiende y recuerda quién está hablando.
    3. Recuerda quién es Dios y quién eres tú.
    4. Debemos aprender el protocolo adecuado para estar en la presencia del Rey.
    5. Las oraciones al Rey de reyes y Señor de señores deben comenzar con una expresión de adoración, así como con una postura y una actitud de adoración.
  4. Peticiones a Dios
    1. Se ocupa mucho del tiempo de la oración en hacer peticiones a Dios.
    2. No hay nada de malo en hacer peticiones a Dios, ya que se nos instruye bíblicamente para dar a conocer nuestras peticiones a Él con acción de gracias.
    3. Muchas de las oraciones inspiradas por el Espíritu Santo, que están registradas en las Sagradas Escrituras, prestan menor atención a las peticiones y una mayor atención a la adoración de Dios.
  5. Los Salmos como oraciones modelo de adoración
    1. Los Salmos son una colección de oraciones inspiradas por el Espíritu Santo.
    2. Aquellos que se sumergen en los Salmos no tienen problemas en decir lo que quieren decirle a Dios.
    3. Los Salmos ensalzan a Dios y manifiestan Su grandeza en un lenguaje excepcionalmente hermoso.
    4. Los salmistas oran expresando reverencia, honor y adoración ante un Dios grande y majestuoso.
    5. En la parte de adoración de la oración, piensa en las muchas excelencias de Dios, Sus atributos, carácter y ser, alabándolo por lo que Él es.
    6. Cuanto más crecen las personas en sus vidas de oración, más tiempo pasan en adoración.
    7. El ABC de la oración empieza y se mantiene con un espíritu de adoración.

3. La confesión

Introducción

Los cristianos deben mantenerse a cuentas con Dios y venir ante Él de manera regular confesando su pecado. Cada vez que oramos debemos tener una actitud de corazón quebrantado, contrito y arrepentido para que Dios nos conceda el perdón completo. En esta sesión, el Dr. Sproul explica la importancia de la confesión como un elemento vital de la oración en la vida de un cristiano.

Pasaje clave

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a Tu misericordia; conforme a lo inmenso de Tu compasión, borra mis transgresiones. Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra Ti, contra Ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de Tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas. Yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre. Tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, haz que se regocijen los huesos que has quebrantado. Esconde Tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de Tu presencia, y no quites de mí Tu Santo Espíritu. Restitúyeme el gozo de Tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder. Entonces enseñaré a los transgresores Tus caminos, y los pecadores se convertirán a Ti. Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación, entonces mi lengua cantará con gozo Tu justicia. Abre mis labios, oh Señor, para que mi boca anuncie Tu alabanza. Porque Tú no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería; no te agrada el holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás. Salmo 51:1-17

Bosquejo

  1. La importancia de la confesión
    1. Los cristianos deben mantenerse a cuentas con Dios y venir ante Él con regularidad confesando su pecado.
    2. La santidad de Dios debe moldear nuestra actitud a medida que nuestra confesión manifiesta el arrepentimiento genuino.
  2. Arrepentimiento verdadero y falso
    1. Atrición es el arrepentimiento que está motivado por el deseo de escapar y no pagar el costo por nuestro pecado; es un temor al castigo o a las consecuencias.
    2. La verdadera confesión y el arrepentimiento contrito implican un dolor piadoso por haber ofendido a Dios y resultan en un alejamiento genuino del pecado.
  3. La confesión como elemento de oración
    1. El Salmo 51 ilustra el arrepentimiento contrito que David tuvo por sus pecados.
    2. Al ser confrontado por Natán, David despertó a la realidad de su culpa y la gravedad de sus crímenes de adulterio y asesinato.
    3. Como seres humanos caídos, tendemos a racionalizar nuestros pecados, explicar nuestros pecados a nosotros mismos y detener la voz acusadora de nuestras propias conciencias.
    4. David tenía un remordimiento genuino y, desde entonces, su oración de confesión se ha convertido en un modelo para los cristianos.
  4. La misericordia de Dios
    1. David no pide justicia a Dios porque entiende claramente que es culpable; más bien, se entrega a la misericordia de la corte.
    2. David no hace ningún intento de justificar lo que hizo, sino que clama a Dios por misericordia.
    3. David suplica a Dios que lo trate según el hesed de Dios, que es Su misericordia y amor fiel para borrar las transgresiones.
    4. Estos pecados estaban atormentando a David y él quería que desaparecieran y fueran removidos; él buscó ser lavado y limpiado completamente de toda iniquidad.
  5. El perdón de Dios
    1. Dios tiene la capacidad, el poder y el Espíritu para cambiar las manchas sangrientas de nuestras manos y hacerlas absolutamente blancas.
    2. Dios quita nuestras transgresiones y no las recuerda más.
    3. Una vez que el pecado es perdonado por Dios, es removido del registro y borrado, y Él nos hace limpios a Sus ojos.
  6. Nuestra culpa ante Dios
    1. David dijo que era contra Dios y solo contra Él que había pecado, pero en realidad, los pecados fueron contra más personas que solo contra Dios.
    2. En última instancia, el pecado es una ofensa contra Dios porque cuando quebrantamos la ley de Dios, estamos transgrediendo contra Él porque Él es quien da la ley.
    3. David no está tratando de minimizar su culpa ante los hombres, sino que está tratando de maximizar y enfrentarse a la totalidad de su culpa ante Dios.
  7. El verdadero espíritu del arrepentimiento
    1. Hasta que no llegues al lugar donde realmente creas que Dios sería perfectamente justo al ejecutar el castigo completo sobre ti, realmente no te has arrepentido.
    2. Mientras pienses que mereces el perdón o que mereces misericordia, realmente no te has arrepentido.
    3. La persona verdaderamente penitente pierde todos los derechos y reconoce que Dios tiene todo el derecho de destruirlo según la plena medida de la ley.
    4. Pedir y suplicar a Dios para no ser destruido, pero incluso si Él decide hacerlo, admitir que no hay motivos para quejarse, son el verdadero espíritu de contrición.
  8. Nacido en pecado
    1. Nacer en pecado no justifica las circunstancias ni disminuye el grado de culpa.
    2. Pecamos porque somos pecadores que tenemos una naturaleza corrupta que penetra en el núcleo mismo de nuestro ser y debemos arrepentirnos de eso.
    3. No podemos culpar a nuestras madres ni a Adán, ya que somos realmente culpables de nuestra participación en la caída.
    4. David no solo ora por el perdón de un pecado particular que ha cometido, sino que también pide perdón por su naturaleza pecaminosa.
  9. La oración por perdón
    1. Tendemos a orar por perdón en general cuando deberíamos estar orando por el perdón particular de pecados específicos, pidiendo por un corazón limpio.
    2. David afrontó las consecuencias de sus pecados y tomó el castigo resultante; luego alabó a Dios al final.
    3. Un corazón quebrantado y contrito debe ser nuestra actitud cada vez que oramos.
    4. Necesitamos contrastar la belleza de la santidad de Dios con una confesión fresca de nuestras transgresiones ante Él en un espíritu de contrición.

4. El Padre nuestro, 1ª parte

Introducción

Al observar a Jesús orar, los discípulos comprendieron que había algo que faltaba en sus oraciones. Cuando le preguntaron, Jesús les enseñó a orar con lo que ahora llamamos «el Padre nuestro». Desde entonces, los cristianos han recurrido a esta oración como guía en sus propias vidas. Pero ¿habrá algún momento en que recitar el Padre nuestro sea incorrecto? En esta lección, el Dr. Sproul nos enseña cómo usar y cómo no usar el Padre nuestro.

Pasaje clave

Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7

Bosquejo

  1. Oración, paz y acción de gracias
    1. No hay mayor cura para el temor y la ansiedad en la vida cristiana que la oración rigurosa.
    2. Lleva tus preocupaciones y peticiones a Dios con acción de gracias.
    3. Según Romanos 1, somos culpables de negarnos a honrar verdaderamente a Dios en nuestra adoración a Él y de tener un espíritu de ingratitud
    4. Cada vez que oramos y entramos en Su presencia, debemos considerar expresar nuestro agradecimiento por las bendiciones que hemos recibido.
  2. Oración contestada
    1. No debemos adherirnos a una doctrina mágica de «decláralo y reclámalo» que nos exhorta a agradecer a Dios por la oración contestada antes de que esta sea recibida.
    2. Cada vez que nos presentemos ante Dios, reconozcamos que Él tiene derecho de decir no a nuestras oraciones.
    3. Hay algunas cosas, como el perdón, que Dios ha garantizado que responderá de una manera positiva para los creyentes.
    4. Como lo ilustró Jesús en el huerto de Getsemaní, es bueno estar agradecido incluso cuando Dios dice no a ciertas peticiones de oración.
  3. La importancia de dar gracias
    1. Los diez leprosos estaban agradecidos por ser sanados por Jesús, pero solo uno hizo todo lo posible por demostrar su gratitud a Cristo.
    2. Todos los días recibimos todo tipo de beneficios de la mano de Dios por los cuales nunca nos tomamos el tiempo para decir gracias.
    3. Pablo enfatizó que cada vez que venimos con nuestras peticiones de oración, debemos venir con un espíritu de acción de gracias.
    4. Una parte importante de la oración es recordar todas las veces que Dios ha dicho sí y no tener una crisis de fe cuando Dios dice no a algo.
  4. Súplicas y oraciones
    1. Las súplicas y las peticiones son básicamente sinónimos en el sentido de que estamos suplicando por algo para nosotros mismos, mientras que la intercesión es en favor de los demás.
    2. Las peticiones de oración se hacen a través de Cristo en el conocimiento de que Él es nuestro intercesor y gran Sumo Sacerdote que lleva nuestras oraciones al Padre.
    3. La oración es un ejercicio trinitario en el que en última instancia nos dirigimos a Dios en oración cuando llegamos al Padre a través del Hijo mientras dependemos del Espíritu Santo.
    4. El Espíritu Santo nos ayuda a orar apropiadamente de una manera piadosa y no de una manera egoísta o pecaminosa.
  5. El Padre nuestro para el Padre
    1. La oración de Jesús era un modelo de instrucción para que Su pueblo siga como guía y no necesariamente algo que requiere repetición o recitación exacta.
    2. Lo primero con lo que Jesús empieza es recordándonos a quién le estamos hablando, es decir, al Padre, quien es el Dios altísimo.
    3. Debido a Jesús, hemos sido adoptados en la familia de Dios, y así como Jesús llamó a Dios «Padre», también podemos llamar a Dios «Padre».
    4. Dirigirse y honrar a Dios al comienzo de la oración es una forma de adoración.
  6. Peticiones para que Su nombre sea santificado y para que Su reino venga
    1. La primera petición que Jesús hace es que el nombre de Dios sea tratado con reverencia y que sea considerado santo por todos.
    2. Otra prioridad importante para la oración según el Padre nuestro es el éxito del reino de Dios que Jesús inauguró aquí en la tierra.
    3. En el mundo de hoy, el nombre de Dios no se considera santo, el reino es ignorado y la voluntad del Padre no es obedecida.
    4. Debemos orar por el triunfo del reino de Dios y eso debería estar en el centro de nuestras oraciones si queremos seguir el modelo del Padre nuestro.

5. El Padre nuestro, 2ª parte

Introducción

En un mundo donde abundan la inseguridad, el dolor y la distracción, el Padre nuestro nos da las bases de las cosas que realmente importan. Saber que Dios provee, perdona y protege da tranquilidad a los cristianos que esperan ansiosamente la venida de Su reino. En esta lección, el Dr. Sproul explica cómo confiar en Dios, perdonar a los demás y resistir la tentación por nuestro propio bien y por causa de la gloria de Dios.

Pasaje clave

Ustedes, pues, oren de esta manera: «Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea Tu nombre. Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy el pan nuestro de cada día. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del mal. Porque Tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre. Amén». Mateo 6:9-13

Bosquejo

  1. Una petición por nuestras necesidades
    1. El pan indica nuestra dependencia diaria de la providencia de Dios para suplir las necesidades que son básicas y fundamentales para nuestras vidas.
    2. Jesús llama la atención sobre una dependencia diaria, una dependencia total de la bondad de la providencia de Dios para nuestro bienestar.
    3. La palabra providencia proviene de la misma raíz en el idioma español que la palabra provisión y tiene que ver con cómo Dios provee para las necesidades de Su pueblo.
    4. Necesitamos ser conscientes en el día a día de que vivimos, nos movemos y existimos por Su misericordia, gracia y provisión.
    5. No debemos caer en la trampa de pensar que somos personas hechas a nosotros mismos y que somos capaces de satisfacer todas nuestras necesidades por nosotros mismos.
  2. Deudas perdonadas
    1. Le pedimos a Dios que sea tan misericordioso con nosotros como lo somos con aquellos que nos han ofendido y herido, y que nos dé la misma cantidad proporcional de misericordia que damos a nuestros enemigos.
    2. Por naturaleza, somos enemigos de Dios y, cuando pecamos contra Él, cometemos actos hostiles contra Su carácter y señorío.
    3. Si la gracia de Dios está limitada al perdón de nuestros pecados como nosotros perdonamos a aquellos que nos han ofendido, estamos en un serio problema.
    4. Los cristianos no están obligados a dar perdón unilateral a cada persona que peca contra ellos, pero deben estar listos para perdonar en el momento en que alguien se arrepienta.
    5. Al hablar del perdón, Jesús une nuestra relación vertical con el Padre y nuestra relación horizontal con las personas.
  3. Tentación y maldad
    1. Dios no nos incita a pecar; la tentación viene de dentro.
    2. La tentación puede significar ser probado, como Jesús fue probado en el desierto por Satanás durante cuarenta días.
    3. Adán, Eva y Job fueron probados para medir su lealtad hacia Dios.
    4. Debemos pedirle a Dios que no nos ponga a prueba o nos ponga en un lugar donde quedemos totalmente expuestos a los ataques del mundo, la carne y el diablo.
    5. Nunca debemos sobreestimar nuestra fuerza espiritual contra las fuerzas del maligno.
    6. Debemos pedirle a Dios que ponga una protección a nuestro alrededor para ser librados de las artimañas del enemigo a medida que somos fortalecidos y protegidos de la tentación de pecar.
  4. El reino, el poder y la gloria
    1. Esta es la parte más importante del Padre nuestro.
    2. Dos cosas que debes recordar siempre al orar: la primera es a quién le estás hablando, y la segunda es quién está hablando.
    3. Al orar, debemos reconocer que el reino no nos pertenece y la gloria no nos pertenece, no es nuestra.
    4. Dios es el Dios de gloria absoluta que no compartirá Su gloria con ningún hombre porque es Su reino, Su poder y Su gloria.

6. La providencia y la oración: Si Dios es soberano, ¿por qué orar?

Introducción

Como creador y gobernante de todo el universo, Dios no solo ordena todo, sino que también requiere que Su pueblo se comunique con Él a través de la oración. Para algunos, esto parece ser una contradicción: si Él es soberano, y el futuro ya está predeterminado, ¿qué poder tienen las oraciones humanas para alterar lo que Dios ya ha decidido? En esta lección, el Dr. Sproul enseña sobre el vínculo íntimo de la oración con la providencia de Dios, diciendo que no solo es un honor y un privilegio hablar con Aquel que tiene en mente nuestro bienestar, sino que la oración realmente cambia las cosas.

Pasaje clave

¿Sufre alguien entre ustedes? Que haga oración. ¿Está alguien alegre? Que cante alabanzas. ¿Está alguien entre ustedes enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia y que ellos oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará. Si ha cometido pecados le serán perdonados. Por tanto, confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho. Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Oró de nuevo, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto. Santiago 5:13-18

Bosquejo

  1. La oración y la soberanía de Dios
    1. Dios no solo ordena los fines del universo y de la historia humana, sino que también ordena los medios para esos fines.
    2. Así como Dios soberanamente tiene un plan de salvación, parte de la forma en que Él lleva a cabo Su plan de redención es a través de la predicación de la Palabra.
    3. Dios obra en y a través de las oraciones de Su pueblo.
  2. La oración y la mente de Dios
    1. Nuestras oraciones no tienen el poder o la influencia para cambiar la mente del Todopoderoso.
    2. No somos el consejero que guía a Dios para que cambie de opinión porque lo convencemos de que Su primer plan no fue bueno.
    3. Nuestras oraciones no le dan información con la cual Dios no contaba antes de que habláramos con Él.
  3. Para nuestro beneficio
    1. El Padre, que sabe todo sobre nosotros, sabe lo que vamos a decir antes de decirlo, pero aun así dice: «Ven y dime lo que necesitas».
    2. En la oración, Dios nos invita a la presencia sagrada del Todopoderoso en el cielo mismo, y quiere que hablemos con Él para nuestro beneficio.
    3. No debemos adularnos hasta el punto de pensar que nuestra sabiduría es mayor que Su sabiduría.
  4. La oración cambia las cosas
    1. Algunos ven la oración de fe que restaurará al enfermo en el libro de Santiago como si fuera una promesa absoluta a toda petición.
    2. En el Nuevo Testamento, había oraciones de los santos a las que Dios dijo que no o dijo que Su gracia era suficiente para ellos.
    3. Dios no siempre dice que sí, pero no debemos perder la oportunidad de orar por los enfermos y los que sufren, porque Dios responde a las oraciones.
  5. Dolor y sufrimiento
    1. No hay garantía absoluta de que los cristianos vayan a escapar del sufrimiento, el dolor y la enfermedad.
    2. La teología de la «sanación por fe» cree que, si no eres rescatado y sanado de tu enfermedad, entonces el problema era que no tenías la fe necesaria.
    3. Jesús modeló en el huerto de Getsemaní que orar por la voluntad de Dios y no por la nuestra es la actitud sumisa correcta de la oración.
  6. Oración de fe
    1. Deo volente significa «si Dios quiere»; esta frase exhibe fe que confía en Dios para el resultado, incluso si Él dice que no.
    2. Dios es soberano y Su voluntad no siempre está de acuerdo con nuestra voluntad.
    3. Decir «Si es tu voluntad» no es un acto de incredulidad, sino más bien un acto de confianza en Dios y en Su voluntad.
  7. Fatalismo y fervor
    1. No debemos entregarnos a una actitud fatalista que cree pasivamente que lo que será, será.
    2. Santiago nos dice que una oración ferviente y eficaz de una persona justa puede lograr mucho.
    3. Fervor significa orar con cierto grado de pasión que está en relación proporcional a la severidad de la necesidad y la seriedad de la causa.
  8. Eficacia y oración
    1. Dios reivindicará a Sus elegidos que claman a Él día y noche.
    2. Si nos sentimos a punto de desfallecer o rendirnos, entonces lo más probable es que hayamos sido flojos en nuestra oración porque hay una correlación entre la oración y la esperanza.
    3. La oración no es solo un mandato, sino que también es uno de los mayores privilegios que Dios le ha dado a Su pueblo, porque Él cuida de nosotros y Él escuchará.

Tareas recomendadas

Realizá el estudio La oración, de R. C. Sproul, en Conexión Ligonier, para profundizar en los temas de estos seis capítulos.