Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, Efesios 2:8 NVI
La palabra «salvación», con el verbo correspondiente, expresa la idea de la liberación de un peligro
personal. Tenemos un claro ejemplo, en la esfera natural, cuando Pedro empezó a hundirse al procurar
andar sobre las aguas, y exclamó: «Señor, ¡sálvame!». La mano del Señor se extendió y le puso a salvo,
de modo que el incidente destaca tanto la idea fundamental de la salvación como a la persona del
SALVADOR (Mateo 14:30).
La pérdida de la salud es un peligro de carácter especial, de modo que el
verbo se emplea con frecuencia en relación con los milagros de sanidad del Señor Jesús. Así dijo el
Señor a la mujer sanada de su «plaga»: «Hija, tu fe te ha hecho salva» (Marcos 5:34).
La palabra se emplea mucho en el Antiguo Testamento, especialmente en los Salmos e Isaías, para
señalar la obra de Jehová al librar a Su pueblo de las gentes, y anticipa su salvación final en la Segunda
Venida de Cristo. En el Nuevo Testamento la palabra «salvación» es el término más amplio que
aparece para representar toda la obra de Dios a favor de los suyos hasta tenerlos a todos en Su
presencia, libres para siempre aun de la presencia del pecado y fuera del alcance de la malignidad del
diablo y de los hombres perversos.
Es la obra de Cristo en la Cruz: (recordar el tema la propiciación y la expiación).
En primer término, para que fuese posible que una salvación se manifestara, las exigencias
de la justicia de Dios tuvieron que quedar satisfechas; en segundo lugar, fue necesario arrancar de la
mano del Enemigo sus dos grandes armas: el pecado y la muerte. El Señor anunció el propósito de Su
ministerio en términos de salvación.
Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Lucas 19:10 NVI
Los grandes actos de Dios a favor de Israel en el Antiguo Testamento se llevaban a cabo por medio de instrumentos humanos, que se llamaban «salvadores», como por ejemplo, José, Moisés, Gedeón, Jefté, David, que eran figura de Aquel que había de venir.
Por eso los entregaste a sus enemigos, y éstos los oprimieron. En tiempo de angustia clamaron a ti, y desde el cielo los escuchaste; por tu inmensa compasión les enviaste salvadores para que los liberaran de sus enemigos. Nehemías 9:27 NVI
Conocidísimo es que el nombre de «Jesús» quiere decir «Jehová el Salvador», y que se le dio por indicación angélica, porque: «El salvará a su pueblo de sus pecados.» El título más sublime y completo, que une Su divinidad con Su obra salvadora, se halla en Tito 2:13: «Nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.» Lucas se deleita en presentarnos a Jesús como el que se acerca a los necesitados en Su carácter de Salvador universal.
La salvación tiene su origen en la gracia de Dios y se recibe por la fe del pecador arrepentido.
Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, Efesios 2:8 NVI
Un buen ejemplo es el carcelero de Filipos (Hechos 16:30-31), pero se ilustra en los muchos casos de los necesitados que acudieron al Señor durante Su ministerio terrenal.
Ya hemos notado que es el aspecto más amplio de la obra de Dios a favor de los hombres. Potencialmente, la gracia de Dios trae salvación a todos los hombres (Tito 2:11), pero la incredulidad levanta una barrera entre Dios y el hombre e impide que la corriente salvadora de la gracia llegue efectivamente al hombre rebelde y falto de fe. En relación con el creyente, notemos las tres etapas de la salvación.
Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no sólo en mi presencia sino mucho más ahora en mi ausencia—lleven a cabo su salvación con temor y temblor. Filipenses 2:12 NVIEs decir, todos los efectos de la salvación, que ya es nuestra, han de cumplirse y manifestarse en un sentido análogo.
...deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación. 1 Pedro 2:2 NVIO sea, para una vida espiritual plenamente desarrollada. Ver también:
Así sucederá también con la resurrección de los muertos. Lo que se siembra en corrupción, resucita en incorrupción; lo que se siembra en oprobio, resucita en gloria; lo que se siembra en debilidad, resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, también hay un cuerpo espiritual. Así está escrito: «El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente»; el último Adán, en el Espíritu que da vida. No vino primero lo espiritual sino lo natural, y después lo espiritual. El primer hombre era del polvo de la tierra; el segundo hombre, del cielo. Como es aquel hombre terrenal, así son también los de la tierra; y como es el celestial, así son también los del cielo. Y así como hemos llevado la imagen de aquel hombre terrenal, llevaremos también la imagen del celestial. Les declaro, hermanos, que el cuerpo mortal no puede heredar el reino de Dios, ni lo corruptible puede heredar lo incorruptible. Fíjense bien en el misterio que les voy a revelar: No todos moriremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque final de la trompeta. Pues sonará la trompeta y los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados. Porque lo corruptible tiene que revestirse de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad. Cuando lo corruptible se revista de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: «La muerte ha sido devorada por la victoria.» «¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?» 1 Corintios 15:42-55 NVITodas las posibilidades de la personalidad del hombre han de desarrollarse en el estado eterno sin estorbo y dentro de la voluntad de Dios, y se manifestará todo el sentido del decreto original: «Hagamos al hombre a nuestra imagen …»
La vida triunfal del Señor y Su obra a la diestra de Dios son la garantía de nuestra salvación eterna.
Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios! Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida! Romanos 5:9-10 NVI
...pero como Jesús permanece para siempre, su sacerdocio es imperecedero. Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos. Hebreos 7:24-25 NVI
Ver también:
La evidencia de que una persona ha sido salva está relacionada con el aspecto presente de la salvación y se manifiesta en santificación práctica y progresiva. La persona que ha experimentado la salvación se parece cada vez más a Cristo. En fin, una evidencia clara de salvación es un cambio permanente por medio de la práctica de la piedad.
Ver el siguiente video:
Profundizar en la doctrina de la salvación leyendo el artículo de Miguel Nuñez que se encuentra en el sitio web Coalición por el Evangelio Y… ¿qué dice la Biblia sobre la salvación?
Ver el video de Uriel Esquer que se encuentra en el sitio web de Coalición por el Evangelio, ¿Puede un cristiano perder la salvación?
Leer:
de la Confesión de fe de Londres y extraer de la lectura al menos dos evidencias mediante las que puedo entender que soy salvo.
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